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Capítulo 234 Un extraño con guantes blancos

  • Raquel sonrió con alegría.
  • —Me alegro de que estés bien.
  • Después de eso, Paulina dejó que los niños salieran a jugar al jardín, pero les prohibió ir demasiado lejos. Los dos niños aceptaron sus condiciones.
  • Sólo llevaban un rato en el jardín cuando apareció una figura en la puerta.
  • El hombre llevaba un cortavientos y una gorra de béisbol, por lo que su rostro quedaba por completo oculto.
  • Lanzó dos pelotas al jardín y luego llamó a los niños.
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