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Capítulo 100 Salto del coche

  • Mientras tanto, en el aparcamiento del sótano, después de que Delfina entrara en su coche, el cinturón de seguridad no se movía ni siquiera después de haber tirado de él varias veces. Agotada, se dejó caer sobre el volante mientras pensaba: «Diez años... ¿Cuántas décadas tiene una persona en su vida»?
  • Cuando observó lo brillante que parecía Gloria mientras estaba rodeada de los niños, sintió por primera vez en su vida que se formaba en ella una sensación de vergüenza. Aquella niña era tan perfecta, y portaba una sensación de alegría y brillo que era completamente diferente a la suya.
  • El sonido de la bocina de su coche resonó en el aparcamiento cuando se apoyó en él por accidente. Fue tan fuerte que la conmocionó y la hizo volver a sus cabales de golpe.
  • «¿En qué estoy pensando?» se preguntó. «Todavía no he vengado a mi madre, y me estoy lamentando sin razón por aquí».
  • Después de aclarar su mente, recordó las palabras de Santiago en la cena, y redactó un mensaje de texto para enviar a Gerardo. Luego, salió del aparcamiento.
  • Bajo las luces del atardecer, Pontevedra parecía muy animada. Sin embargo, Gerardo llevaba un buen rato mirando el texto de su móvil con una cara hosca.
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