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Capítulo 110 Álvaro ha muerto

  • Delfina agarró la caja de madera del criado y dejó su taza de té de jengibre sin inmutarse. Luego, gesticuló varias palabras:
  • —«Voy a subir».
  • Susana le lanzó una mirada y refunfuñó con sorna:
  • —¿Qué gestos haces? —Casi odiaba a Delfina a muerte en ese momento. Desde que Delfina se casó con la familia Echegaray, la relación de Julián con Santiago y con ella misma había empeorado. «Es una lacra», pensó para sí misma.
  • Delfina se dio un baño caliente, durante el cual la caja de madera siguió flotando en el agua. La parte hinchada y agrietada de sus bordes se desprendía poco a poco, revelando claras huellas de tallado en ella. En cada una de sus seis caras había una combinación diferente de números arábigos.
  • «13, 20, 22, 18...» Delfina pensó para sí misma. Esta caja de madera era lo único que le había dejado su madre, y la había guardado en un lugar seguro antes de esto. Nunca había encontrado la forma de abrirla, pero ahora parecía que esa caja de madera no necesitaba abrirse, sino que lo que importaba eran los números de sus caras. «Pero ¿qué significan estos números?» pensó para sí misma.
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