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Capítulo 125 Huyendo de Pontevedra por su vida

  • Delfina fue directo a casa de Nancy sin llevar mucho consigo. Cuando Nancy la vio volver con todo su equipaje, al instante se dio cuenta de que algo iba mal.
  • —¿Por qué vuelves de repente, Delfina? ¿Ha pasado algo?
  • Sin embargo, Delfina no le dio ninguna respuesta. Se lavó las manos mientras estaba de pie en el baño, frotándose el jabón en las palmas una y otra vez como si quisiera quitarse algo de encima.
  • —¿Estás tratando de preocuparme hasta la muerte, Delfina? Si sigues haciendo esto, llamaré al doctor Peralta.
  • De repente, la mujer recuperó el sentido común y detuvo a Nancy.
  • —«Alejémonos de Pontevedra, abuela». —Nancy se quedó boquiabierta y atónita al oír esto.
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