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Capítulo 171 La broma de Pontevedra

  • En la residencia, los Echegaray estaban sentados en la mesa del comedor para comer, y Santiago volvió con Carla en brazos. Al ver su regreso, Susana se levantó y saludó:
  • —Santiago, debes estar agotado después del largo viaje. Deja que te abrace, Carla. No te aferres a papá.
  • —¡No! —dijo la niña, apartando la cara mientras apretaba los brazos alrededor del cuello de su padre.
  • —Toma asiento, tía Susana. Yo la sujetaré —dijo Santiago con calma.
  • —Olvídelo, señora Navas —dijo Ámbar—. Esta chica no quiere a nadie más que a su padre.
  • —Qué niña más mimada. Sigues siendo tan pegajosa con tu papá. Parece que tendremos que conseguirte una mamá pronto —dijo la mujer pensativa. Luego, tomó la mano de Ámbar y añadió—: Ya es hora de que fijemos la fecha de tu boda con Santiago.
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