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Capítulo 20 El sabor de su propia medicina

  • Santiago había llevado a la oficina del director a una profesora de lenguaje de signos para que ayudara a Delfina a interpretar sus respuestas.
  • En ese momento, la mujer apretó los dientes y se encontró con la mirada del profesor de educación física.
  • —«La persona del vídeo no soy yo. Por favor, explíquele».
  • —¿Cómo no vas a ser tú? —insistió el profesor de educación física—. Fuiste tú quien me sedujo.
  • —«Estás mintiendo. ¿Por qué iba a seducirte?»
  • Cuando la respuesta interpretada de la profesora llegó a los oídos de Santiago, éste se quedó pensativo. Aunque Delfina era muda, seguía siendo la hija mayor de la familia Murillo después de dejar de lado sus desafortunadas circunstancias. Era raro pensar que ella seduciría a un feo y calvo profesor de educación física. Sin embargo, el profesor tenía su propia respuesta.
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