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Capítulo 239 Quiero escucharlo de ti

  • Cuando el nombre «Álvaro» salió de la boca de Santiago, a Delfina le pilló por sorpresa. Entonces apretó su puño hasta que las uñas le presionaron las palmas de las manos. El dolor la devolvió al instante a sus sentidos.
  • —¿Con quién has hablado?
  • —¡Contesta! —Santiago levantó la voz de repente y agarró el brazo de Delfina amenazadoramente—. Te estoy preguntando, ¿quién es Álvaro? ¿Por qué has vuelto a Pontevedra?
  • —¿Por qué me preguntas por Álvaro? ¿Por qué no te lo preguntas a ti mismo? ―En ese momento, Delfina tenía una expresión estoica en su rostro―. Era la única persona, aparte de la abuela, que me trataba con cariño. Volvió del extranjero por mí y me ayudó varias veces. Sin embargo, acabó discapacitado por tu culpa. Quedó lisiado...
  • Delfina apartó el brazo de Santiago cuando sus palabras se volvieron mucho más emotivas y su voz alzada resonó en la casa.
  • »¡¿Necesitas que te siga recordando el pasado?!
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