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Capítulo 250 El asesino sigue suelto

  • —Supongo que sí, pero mejor lo trataría como una cortesía.
  • Después de que Delfina guardara el botiquín, subió las escaleras.
  • —Se está haciendo tarde. Me voy a descansar.
  • «Debería hacer lo posible por evitar pasar tiempo con Santiago a solas, ahora que ambos vivimos juntos. Después de todo, sé lo fuerte que es como hombre».
  • El incidente de hace cinco años quedó grabado en sus recuerdos, obligándola a defenderse.
  • Mientras subía la mitad de las escaleras, sonó la voz de Santiago.
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