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Capítulo 307 La naturaleza maternal de una mujer

  • —Presidente Echegaray, hemos llegado. —La voz de Paco se escuchó desde el frente.
  • Antes de que Delfina pudiera volver en sí, Santiago se bajó del coche y rodeó el vehículo hacia su lado. En el momento en que Paco abrió la puerta, Santiago la sacó del asiento trasero. Como ya no tenía fuerzas ni siquiera para luchar, permitió que la llevara.
  • —Bájame. —Le dio una palmadita en el brazo cuando llegaron al vestíbulo para que pudiera cambiarse a un par de chanclas.
  • Ella estaba contemplando sobre el asunto de Guchi. Aunque tenía miedo, tenía que considerar otras posibilidades, tras lo cual se sentó en el sofá con la mente distraída.
  • —¿Estás bien? —Santiago le sirvió un vaso de agua.
  • Delfina asintió.
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