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Capítulo 33 Pesadilla

  • El ambiente en el coche parecía casi congelado. Santiago parecía seguir atrapado en su sueño, ya que no había soltado su agarre de la muñeca de Delfina. Su aguda mirada se desenfocó lentamente al mirar en su dirección, y parecía que estaba mirando a otra persona a través de ella.
  • En ese momento, estaba demasiado aterrorizada para moverse un centímetro.
  • —Señor Echegaray, hemos llegado al hospital.
  • El anuncio del conductor consiguió sacarle de sus pensamientos, despejando la niebla que tenía ante sus ojos mientras empezaba a ver con claridad a la mujer que tenía delante. Casi de inmediato, su expresión volvió a ser su habitual mirada fría antes de soltar:
  • —Bájate.
  • Como no se atrevía a demorarse más, se apresuró a coger su bolsa de mano y salió del coche. Al ver que el coche salía de la entrada del hospital, suspiró aliviada. Sin embargo, seguía pensando en lo sucedido antes mientras se frotaba la muñeca que le habían sujetado con fuerza. Por instinto, giró la muñeca varias veces para asegurarse de que seguía intacta.
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