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Capítulo 78 No es un accidente sino el maldito destino

  • Delfina no pudo dormir bien en toda la noche.
  • La casa estaba demasiado tranquila. Tuvo una pesadilla; en el sueño, todos los miembros de la familia Echegaray la perseguían con cuchillos en las manos. No había forma de escapar, y cuando llegaron a un bosque, los cuchillos en sus manos se convertían en antorchas.
  • Gritó pidiendo ayuda, pero le dolía tanto la garganta que no le salía la voz.
  • —¡Ah! ―Se despertó con un sudor frío y abrió los ojos inmediatamente.
  • Las cortinas no estaban bien cerradas; la luz de la luna que entraba proyectaba una sombra fantasmal en la lámpara de pared.
  • Un chasquido llegó desde la puerta. Cuando lo oyó, abrazó la colcha con fuerza.
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