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Capítulo 95 Todos serían felices

  • —Nadie pensará que eres muda si mantienes la boca cerrada por una vez, sabes. —Santiago miró a Tina con el rabillo del ojo.
  • —No soy muda —dijo Tina con una sonrisa de satisfacción. Puso los ojos en blanco ante Delfina antes de levantar las tijeras y cortar la cinta de seda roja en dos.
  • Una vez terminada la ceremonia, Delfina sacó las cintas del escenario. Sintió una sensación agria en el pecho mientras observaba a Santiago y a la otra chica de pie, cerca el uno del otro. Nunca lo había visto ser protector con otra persona de una manera tan atrevida y abierta. Aunque lo hiciera con Ámbar, Delfina sabía que sólo le seguía el juego por el bien de la farmacéutica Murillo.
  • ...
  • El resto de la celebración tuvo lugar en un hotel. Delfina se aburría como una ostra al ver a todos los invitados brindando y socializando entre ellos, así que decidió salir a dar un paseo.
  • —¿Qué estás haciendo aquí sola? —La voz de un hombre sonó desde atrás. Delfina dio un pequeño respingo antes de girarse para ver a Santiago vestido con un traje negro. Estaba muy atractivo bajo el cielo nocturno poco.
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