Tabla de contenidos

+ Añadir a tu biblioteca

Anterior Siguiente

Capítulo 1216 Princesa caída

  • La muchacha se llamaba Penélope Labrador y, como el negocio de su familia se había ido a la quiebra, terminó trabajando como camarera para pagar aquellas enormes deudas. A primera vista parecía ser solo una camarera, pero, estrictamente hablando, era una dama de compañía. Nunca pensó que sería tan afortunada como para que Valentín se fijara en ella, ya que había comenzado a trabajar allí hace menos de un mes.
  • «¡Es Valentín Navarro! ¡Estoy sentada al lado de él! ¡Es el hombre con el que toda mujer sueña! Tantas han intentado terminar en su cama, pero han fallado. No puedo creer que tenga tal oportunidad». En ese momento, Penélope no podía evitar sentirse un poco superior. «Quizás sea porque ninguna de las mujeres de Valentín es tan carismáticas y lindas como yo. Después de todo, soy la más linda del bar La ola. Tiempo atrás, cuando al negoció de papá le iba bien, me criaron como una niña adinerada, por lo tanto, tengo más clase que las otras mujeres de aquí y es por eso que Valentín está interesado en mí. Pensándolo bien, es probable que no haya captado su atención por mera suerte, de hecho, es por lo especial que soy. Estoy segura de que puedo hacer que se enamore de mí tal como sucede en las películas. En ellas, los hombres adinerados siempre se enamoran de mujeres que provienen de familias menos afortunadas». Penélope estaba segura de que su sueño se volvería realidad.
  • Con eso en mente, Penélope comenzó a actuar con menos pudor. A diferencia de la actitud avergonzada que había mostrado al principio, tomó un sorbo de vino y lo mantuvo en su boca mientras se acercaba a los labios de Valentín de forma insinuante. Se notaba que su intención era que él bebiera un poco de vino de la boca de ella y, al ver eso, los directores de las otras empresas comenzaron a aclamar por Valentín.
  • —¡Qué afortunado es, señor Navarro! ¡La camarera más linda está interesada en usted!
  • —¡Disfrute la noche, señor Navarro! ¡Yo invito!
  • Valentín apenas sonrió mientras miraba la puerta sin parar como si esperara que alguien fuera a entrar y, justo cuando Penélope estaba por alcanzar sus labios, de repente alguien abrió la puerta de una patada. Se escuchó un ruido estremecedor y todos miraron estupefactos hacia ese lugar.
Bloqueado Capítulo