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Capítulo 224 Al menos solo me perteneces a mí

  • —No tienes que pensarlo mucho. Vives en una ciudad grande, estoy seguro de que, si te separas del señor Quiroga, aunque vivan en la misma ciudad, no te lo encontrarás. Estoy seguro de que, si no te quieres encontrar con alguien, puede que no lo hagas nunca más por el resto de tu vida.
  • Estaba muy conmovida por las palabras de Carlos. Lo que había dicho era realmente cierto, encontrar a una persona en una gran ciudad era como encontrar una aguja en un pajar. Siempre y cuando ninguno de los dos desee continuar involucrado con el otro, era probable que no se vieran nunca más. Federico había estado con ella desde que había nacido y era su responsabilidad asegurarse de que el niño se asentara en vez de mudarse de forma constante.
  • —Voy a pensar en lo que dijiste —añadió Sabrina—. Voy a necesitar de tu ayuda con algo más. ¿Me podrás ayudar a encontrar una casa? Una casa pequeña estará bien, suficiente para que mi hijo y yo vivamos, y es preferible una que esté cerca de un jardín de infantes. Como nunca he alquilado una casa en las afueras, no sé cómo es el mercado de alquiler. ¿Puedes ayudarme a buscar algo si es conveniente para ti?
  • —He alquilado desde que me gradué de la universidad, así que conozco a muchos agentes inmobiliarios. Como estás planeando alquilar, ¿eso quiere decir que no te irás de La Primavera? —dijo Carlos tras asentir.
  • —Déjame pensarlo. En todo caso, ya no debería vivir en la casa de Emiliano —respondió Sabrina.
  • —Eso es cierto. Bueno, te voy a mantener al tanto.
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